La expresión como punto de partida

Acabamos de regresar emocionados de Londres donde hemos intentado encontrar un lugar a nuestro vino de Tenerife La Deriva. Si Londres tuviera forma de envase sería el de una Pinta o en británico /paɪnt/. La cerveza como base cultural de una sociedad que se reúne con asiduidad en los pubs desde por la mañana, si juega su equipo favorito de la disciplina deportiva que sea, y el respetable uniformado con los colores de una afición cantan al unísono himnos, canciones que suenan a una única voz guiada por una batuta: la expresión.

Según la RAE, ¿qué es la expresión?

– Especificación, declaración de algo para darlo a entender.

– Palabra o locución.

– Efecto de expresar algo sin palabras.

– Viveza y propiedad con que se manifiestan los afectos en las artes y en la declamación, ejecución o realización de las obras artísticas.

– Aquello que en un enunciado lingüístico manifiesta los sentimientos del hablante.

¿Qué queremos lograr a partir de la expresión?

Cualquier catador-a que se precie debería tener en cuenta esta pregunta. En nuestra opinión, y cuando impartimos los cursos formativos de Con mil amores en análisis sensorial así lo demostramos, son dos las respuestas: para fomentar la apreciación estética y la capacidad crítica de un producto, en este caso un vino.

En cuanto a la apreciación estética y el estilo, eso que hace singular e irrepetible una obra, como la expresión de la personalidad del enólogo-a. El modo de entender la viticultura, los vinos que quiere elaborar o el modelo de consumidor al que se dirige.La conducta natural expresiva es causada por la emoción que expresa, lo que supone que una persona experimenta efectivamente esa emoción. En este sentido, la expresión es producto de una emoción.

El sello característico de la expresión es la lucidez o inteligibilidad. Una persona que expresa algo adquiere de ese modo conciencia de qué es lo que expresa, y permite a otros tener conciencia de ello en esa persona y en ellos mismos.

Por tanto deberemos crear vinos y marcas que la gente ame, que emocionen, ausentes de egos. Tenemos un doble objetivo a la vista:

– Posicionar la marca en un lugar propio en el que dotarla de valor dentro de su proceso  actual de consolidación.

– Favorecer e incrementar las ventas.

De este modo conseguiremos un espacio propio en el mercado y crear un concepto, nuevos significados, conexiones y sentimientos. ¿Qué empresas son las que triunfan en el sector vitivinícola? Aquellas empresas con un producto que aporte valor al consumidor y que se atrevan a adoptar una estrategia de marketing.

Usa tu inspiración: la calidad del producto debe ser percibida por el cliente en coherencia con el conjunto de elementos de marketing de la marca.

Desarrollar una estrategia de marca exige tiempo y medios. ¿Te atreves?

 

 

 

 

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar nuestros servicios y la experiencia del usuario. Si continuas navegando, aceptas su uso de acuerdo con nuestra política de cookies

Política de cookies