Hace veinte años que tengo veinte años

Es lunes y, después de un intenso fin de semana, viajo temprano a bordo de un tren silencioso. Se plantea un lunes marcado por los medios de transporte y las personas. La sensatez que la primera hora de la mañana desprende, aún cuando la oscuridad nos mantiene en un estado de somnolencia primaveral, es idónea para planificar los días venideros, los nuevos proyectos que el mes de marzo nos ha regalado.

Un vida a la deriva, el mar por principio.

Me gusta viajar en tren y ser parte del movimiento, observar a los viajeros y soñar más allá de un café con leche en la estación. Escucho por los auriculares, al ritmo acompasado de la marcha, una lista de canciones que Spotify ha seleccionado para mí un lunes como éste, en base a mis gustos musicales de los últimos días. Suena Serrat y su canción Hace veinte años que tengo veinte años. Ayer cumplí cuarenta y tres años, y me siento como si tuviera veinte hace veinte años que tengo veinte años, veinte años y aún tengo fuerza, y no tengo el alma muerta, y me siento hervir la sangre.

En este periodo de tiempo, la vida que nos lleva, he vivido experiencias en diferentes ciudades y países, he aprendido a amar, a valorar la familia y las amistades, a soñar con el mar y vivir en una isla, yo que nací en un clima frío, ahora puedo decir que el océano ha marcado mi rumbo a la deriva en los últimos años. Una deriva aleatoria, a contracorriente, marcada por la intuición y el aprendizaje, por la visión renovada y un propósito firme, sin egos, ni victorias proclamadas con premura.

Creo en la diversidad de la formación, en huir de la especialización y los cargos asignados. Dejemos de lado el dónde quiero llegar y valoremos el cómo. Si quieres tener una casa junto al mar piensa el modo para conseguirla, pero si no lo consigues no escribas en el muro de los lamentos de Facebook yo quiero una pero se me escapó y esperes las palabras condescendientes de tus amigos virtuales tipo eres el/la mejor, ánimo, seguro que encontrarás otra cosa, eres valiente…

Aprende de los éxitos y de los fracasos, tu formación es importante pero ser una persona intuitiva y tener valores lo es más.

Ahora que hace veinte años que tengo veinte años, espero los compases iniciales de la próxima melodía de la lista de reproducción. Quizá sea una nana, un poema como las palabras que José Agustín Goytisolo escribió para Julia:

Y siempre siempre acuérdate 
de lo que un día yo escribí 
pensando en ti como ahora pienso.

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